“Play”, el disco en donde Moby supo conjugar a la perfección su aprendizaje musical

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Este disco redefinió el modo de ver la electrónica, transversal al rock y pop, muchos artistas y bandas empezaron a perfilar sus producciones con cosas muy parecidas a lo que encontramos en este álbum.

Por Patricio Avendaño R.

El camino al éxito es largo y duro, y para llegar a él puede pasar mucho, mucho tiempo. Tras entrar de lleno en la escena electrónica a principios de los ’90. Moby tuvo que lidiar con fracaso tras fracaso. No habían ganas de las disqueras de seguir avalando sus “caprichos” con discos más techno/ ambient y cambios de direcciones, pero el originario de Harlem, NYC, Richard Melville Hall, mundialmente conocido como Moby (sí, es por él célebre libro de la ballena blanca escrito, por cierto, por su tío-bisabuelo Herman Neville), logró dar abruptamente con el éxito y reconocimiento masivo casi al llegar a los 2000’s.

“Casi un año después de su lanzamiento en 2000, estaba abriendo para Bush (ya había tenido muchas malas experiencias abriendo para Soundgarden) en una gira de invasión del campus de MTV”, dijo Moby a Rolling Stone.

“Fue degradante en su mayor parte. Su audiencia no tenía ningún interés en mí. En febrero de 2000, estaba en Minnesota, estaba deprimido y mi manager me llamó para decirme que Play era el número uno en el Reino Unido y había vencido al Supernatural de Santana. Pensé: ‘Pero el disco salió hace 10 meses’. Fue entonces cuando supe, de repente, que las cosas eran diferentes. Luego fue el número uno en Francia, en Australia, en Alemania, seguía acumulándose.”

A 20 años de Play, el álbum que “salvó” a Moby | Rock is here

“Play” es la primera sugerencia que nos da Moby: empezar a escuchar un disco largo, pero justificado totalmente. 18 tracks en donde no vamos a pasar por un tedio ambient ni sus experimentos más techno de “Early Underground”(que es un disco muy entretenido por lo demás). Acá las licencias en recursos fueron mejor aprovechadas añadiendo capas refinadas de blues, soul, rock, pianos bien tocados, y además, algo que caracterizó su sonido: grandes coros y un góspel de voces excelsas adaptado a la perfección para sus improntas en downtempos y construcciones más ambiciosas, con mucha más sofisticación, con una pasión íntima al firmar cada canción, pero con sus raíces electro de todas maneras ahí plasmadas.

Debe ser uno de los casos de discos con más singles lanzados, es más, todas sus canciones fueron de alguna manera “singles” o como buena jugada de estrategia -lo que terminó por catapultar este disco al éxito- es que hubieron licencias para escuchar su música en películas, televisión y avisos comerciales. La Mobymanía explotó y este disco llegó a las masas con cifras enormes que ya detallaremos. Pero lo importante es que la música ganó, y de paso cuánto nos repite la historia de que muchas joyas no son consideradas así porque no hay un buen standard publicitario detrás. Al menos Moby mereció el respeto por un trabajo de dos años de esfuerzo, que se fue encendiendo de a poco, y también pasó que algunas de sus canciones más emblemáticas fueron parte de películas que captaron mucha atención, como es el caso de “Porcelain”, que apareció en The Beach, la primera película de Leonardo DiCaprio tras el éxito de Titanic: “Por extraño que parezca, esa es probablemente la canción más emblemática del disco, y realmente tuve que convencerme para que la incluyera. Cuando lo grabé por primera vez no me gustó la forma en que lo produje, pensé que sonaba blanda, pensé que mi voz sonaba muy débil. No podía imaginar a nadie más que quisiera escucharlo. Cuando comenzó la gira de Play, “Porcelain” fue la canción durante el set donde la mayoría de la gente tomaría una copa. Pero luego Danny Boyle lo puso en la película The Beach con Leo DiCaprio. Creo que fue entonces cuando mucha gente se dio cuenta de la existencia del álbum”, cuenta sobre la canción que aún sigue sonando fuerte en radios tras más de 20 años de su salida y no por menos ya lleva más de 36 millones de reproducciones en You Tube y así fue como tituló su autobiografía (muy recomendable, por cierto, con muchos detalles de la escena rave y big beat de inicios de los noventa).

Canciones como ‘Body Rock’, un intenso y electrizante break beat, compartían tribuna con cosas que corrían por caminos muy distintos en ‘Run On’ con sonido retro de Charleston cincuentero con un soul y coros magníficos o también cómo nos dimos cuenta lo casi perfecto  que escuchamos en ‘Inside’ con ese piano de cuidado de porcelana en su final o la tenue ‘Rushing’, de ritmo sugerente y triphopiano, todo está muy bien cuidado. preciso, sonando con un trabajo de joyería artesanal. Por eso se hace cada vez más injusto el “fracaso” al que pudo haber llegado. ‘Natural Blues’, su atrapada discotequera o la energizante ‘Machete’, sometida a synthes electrowaves siguen haciendo muy entretenido un disco que no para de sorprender. En ‘If Things Where Perfect’ la apertura con un bajo post punky se vuelve hipnotizante todo el tiempo, pero camina junto a unos tornamesas y los destellos soul vocales de la cantante, en tanto la marcha de pop madchesteriana de la elocuente ‘South Side’ que contó con buenos solos de guitarra, seguiría siendo tan de cultivo entre sus fans que más tarde la lanzaría como single junto a la gran Gwen Stefani.

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Un disco que ha ido enamorando más con los años (ya son 20 y contando). La fórmula que Moby pensó que finalmente no resultaría (pensando seriamente en que su carrera de músico se acabaría tras esto) resultó llegar a los fans de la electrónica y también del rock/pop.

Moby ha continuado una envidiable carrera que ya lleva más de 30 años haciendo lo que él consideró no haría más a sus 33 años (sí , sacando cuentas ya tiene más de 60 y sigue activo). Las cifras son decidoras: 10 millones de copias , pero todo fue in crescendo y él mismo lo comentó: “La semana que se lanzó Play, se vendieron alrededor del mundo alrededor de 6,000 copias. Once meses después del lanzamiento de Play, vendía 150,000 copias por semana. Estuve de gira constantemente, borracho casi todo el tiempo y fue solo un borrón. Y de repente, las estrellas de cine comenzaron a venir a mis conciertos y comencé a ser invitado a fiestas elegantes y, de repente, los periodistas que no respondían las llamadas de mi publicista estaban hablando de hacer historias de portada. Fue un fenómeno realmente extraño”.

Por extraño que parezca, Moby pasó de una especie de infierno al cielo, de golpear puertas casi desesperadamente a ser recibido con alfombras rojas. Era el despegue después de años de pelea y con lo que vino no lo hizo nada de mal. “Play” redefinió, de paso, el modo de ver la electrónica, transversal al rock y pop, muchos artistas y bandas empezaron a perfilar sus producciones con cosas muy parecidas a lo que encontramos en este disco, donde supo conjugar a la perfección su aprendizaje musical, la escuela de la música negra, el rock, el jazz y por mucho, la fineza y todo un estilo.