El primer disco de Almendra cumple 50 años

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La agrupación liderada por Luis Alberto Spinetta marcó los primeros años de vida del rock en la Argentina

“A lo largo de seis meses de intenso trabajo, de proposición total hacia lo que es nuestro, hemos comprendido que lo que en un momento puede llegar a trascender deja de ser exclusivamente propiedad del autor y se transforma en algo legítimamente de todos. Por eso, el 15 de enero es una fecha importante tanto para nosotros como para ustedes. Es la salida de nuestro primer long play. Es nuestra salida hacia ustedes”, describió en un comunicado Almendra, distribuido en los primeros días de 1970, escrito a máquina, sobre la publicación de su primer trabajo.

Ese debut marcó los primeros años de vida del rock en la Argentina, por su sofisticación y vuelo artístico. También marcó el comienzo del camino para cuatro jóvenes rockeros: Luis Alberto Spinetta (voz y guitarra), Emilio del Guercio (bajo y voz), Edelmiro Molinari (guitarra y voz) y Rodolfo García (batería).

“Muchacha ojos de papel”, “Plegaria para un niño dormido”, “Ana no duerme”, “Fermín”, “Laura va”, “Figuración”, “Color humano”, “A estos hombres tristes” y “Que el viento borró tus manos” reflejaron a la perfección la idea que tenía la banda, marcada por el universo beatle, la psicodelia, el hippismo, más la música ciudadana impulsada por Ástor Piazzolla.

Algunos medios se hicieron eco de la salida del disco, aquel 15 de enero de 1970. “Cuatro jóvenes con poesía”, tituló la revista Gente en marzo de ese año. “El primer long play del conjunto de música beat Almendra salió a la venta hace solo 15 días. Vendieron 10 mil placas. Almendra, el hombre dibujado en un pentagrama”, publicó la Revista.

Almendra, junto a Los Gatos y Manal, fueron bandas fundacionales dentro de nuestro rock. El grupo nació en 1967, de la unión de dos bandas, Los Larkins y Los Sbirros, formadas por amigos conocidos del barrio y compañeros del colegio San Román.

“Los Sbirros era un grupo que tenía mi hermano con Edelmiro Molinari y Ricardo Miró. Nació como un típico grupo de colegio y yo me integré después de que el hermano de Ricardo dejara la banda. Ahí me hice cargo del bajo, tocando un instrumento que era lamentable. Pero cuando tenés la energía y el impulso todo sirve, aunque el instrumento no afine”, contó del Guercio.

También era compañero de Spinetta en el colegio. “Éramos muy compinches, ya que al conocernos pudimos descubrir enseguida que compartíamos infinidad de intereses, como el dibujo, la música, los libros y el cine”, recordó sobre aquellos años de juventud.

Esas tardes, entre ensayo y ensayo, escuchaban Ray Charles, los Swingle Singers, Dizzie Gillespie, y muchos jazzeros. Además estaban los vinilos de los Beatles, Rolling Stones, Dave Clark Five y Jimi Hendrix.

La casa de los padres del Flaco se convirtió en un centro creativo. En esa habitación sonaron por primera vez canciones, que medio siglo después, siguen sonando. Estaba ubicada en el barrio de Belgrano, en Arribeños, entre Congreso y Quesada. Fue ahí donde los escuchó por primera vez Ricardo Kleiman, a quien los músicos conocieron en un show de Los Gatos y que aceptó inmediatamente hacerlos grabar. En agosto de 1969 grabaron dos temas propios: “Tema de Pototo (Para saber cómo es la soledad)”, en el lado A y “El mundo entre las manos”, en el lado B, en los estudio del sello RCA.

La primera de estas canciones tiene una historia especial, digna de una tragicomedia, una confusión con tinte de tragedia, pero que tuvo un final feliz. Spinetta escribió “Tema de Pototo”, en horas cargadas de angustia al enterarse que había muerto un amigo y compañero del colegio, Mario D’Alessandro, en el viaje de fin de curso a Bariloche, apodado Pototo. El músico no había viajado porque tenía que grabar con Almendra. El Flaco cambió ese dolor y lo transformó en poesía: “La soledad es un amigo que no está, es su palabra que no ha de llegar igual”.

“La canción la compuso cuando se enteró por un telegrama del correo que decía ‘falleció Pototo’, pero había sido un error. Luis no podía creer lo de mi muerte. Éramos muy amigos”, contó D’Alessandro (Pototo).

Este compañero de la escuela había quedado con una noviecita que le iba a mandar un mensaje para arreglar si se juntaban en Miramar. El telegrama tenía que decir “Reservar. Pototo”, pero la persona en redactarlo entendió mal y escribió “Falleció Pototo”. Spinetta se enteró cuando fue a buscar unos documentos al colegio San Román y estaban todos muy tristes con esta mala noticia. Después, al enterarse del error, el estado de ánimo del artista cambió por completo. “Cuando regresamos del viaje a Bariloche me fue a buscar a la estación de Constitución y nos fundimos en un gran abrazo”, rememoró medio siglo después Pototo.

A mediados de 1969, entraron a grabar su primer long play en los estudios RCA. Con muy poca experiencia en vivo, Luis, Edelmiro, Emilio y Rodolfo se la jugaron para cumplir el gran objetivo: publicar sus canciones.

“Veníamos trabajando desde hacía mucho tiempo con el material y hubo un momento que se nos dieron varias posibilidades, como la de grabar un disco. Fueron muchas sensaciones juntas. Participaron otros músicos profesionales del jazz que para nosotros eran ídolos, mientras estábamos aprendiendo a tocar cada uno sus instrumentos. Esa fue una sensación impresionante”, rememoró Rodolfo García.

“Tuvimos que elegir entre muchos temas. Queríamos mostrar todo. Un repertorio muy variado. ‘Ana no duerme’ era más rockera, pero estaba ‘Laura va’ o ‘Muchacha ojos de papel’ que eran más acústicas. Tratamos de mostrar ese abanico de posibilidades que significaba Almendra”, agregó el baterista.

Rodolfo Alchourron se ocupó de la dirección orquestal. “Fue todo muy tranquilo en el estudio. Ordenado, profesional, pero en cuentagotas. No tenían un lapso de tiempo, pero no perdieron el foco. Alchorron fue como tener a Quincy Jones. No jugó en contra, no hizo lo que quería la grabadora, un producto comercial. Los arreglos son loquísimos para la época”, describió Sergio Marchi, periodista y autor de la biografía de Spinetta, “Ruido de magia”.

“Ese primer disco tenía un nivel de perfección. Fueron los primeros en llegar, con temas maduros, perfectos, y de avanzada”, sentenció Marchi.

Como dato curioso, entre varios músicos que participaron de las sesiones, estuvo un joven Pappo que puso su voz en los coros de “Figuración”.

Muchacha ojos de papel

Fue el primer hit de Almendra y de Luis Alberto Spinetta. Lo podemos escuchar en estos días y no perdió su inocencia, su lírica perfecta, más esos acordes perfectos que la acompañan. Su autor se inspiró en su novia Cristina Bustamante, a quien también le dedicó después “Blues de Cris” con Pescado Rabioso. Tenían 17 años.

“Sueña un sueño despacito entre mis manos. Hasta que por la ventana suba el sol. Muchacha piel de rayón. No corras más, tu tiempo es hoy”, canta Spinetta en una de las estrofas. Palabras que nacieron en lo más profundo de su corazón. “Luis fue el gran amor de mi vida”, contó la protagonista hace unos años.

Una necesidad por parte del artista de expresar su revolución la revolución sexual y en la necesidad de expresar sus emociones amorosas manteniendo relaciones sexuales con sus novias.

“La escribió para Cristina, que era la hija del encargado del edificio donde vivía Emilio. Se había acercado a ellos, era muy feminista para la época, y costaba un poco la relación con ellos, que eran muy jovencitos y no tenían mucha experiencia”, contó Sergio Marchi. Fue estrenada en vivo el domingo 22 de junio de 1969, en un recital en el Teatro Coliseo de Buenos Aires.

Luis, Emilio, Edelmiro y Rodolfo la volvieron a interpretar en el recital de Las Bandas Eternas, en el estadio de Vélez, ante una multitud que se emocionó al escucharla.

La tapa del arlequín

Fue un dibujo que hizo Spinetta. Un arte de tapa que quedó en la historia del rock nacional (algo similar pasaría con este músico y el álbum Artaud, de Pescado Rabioso). “Había un mito que los mayores compradores de discos, en aquellos años, eran las chicas. Se buscaba que la foto del grupo tenía que estar en la tapa. Era nuestro primer trabajo, más allá del ego que uno puede llegar a tener, nosotros dijimos que no”, contó García.

“La idea del flaco era interesante y original. Un fondo blanco, en una estantería donde hay muchos discos, resalta sobre los demás. Toda esta discusión, entre nosotros y la compañía, demoró la salida. Estaba pautado para diciembre, que es una época marcada por las ventas de las fiestas”, agregó el baterista.

Los integrantes de Almendra fueron a RCA. Querían saber qué había pasado. Lo buscaron en promoción, en el departamento de arte, pero el dibujo original no aparecía. “Hicimos uno nuevo y terminó saliendo en una fecha insólita, el 15 de enero”, completó Rodolfo García.