A 30 años de “Canción Animal” de Soda Stereo, un disco que nunca pasa de moda

157

Un disco fundamental dentro de la historia del rock nacional.

En 1990, Soda Stereo ya era una de las bandas más importantes de la Argentina, con proyección a nivel latinoamericano. Sus discos eran muy esperados por los fans. Una verdadera ‘Sodamanía’. Se cumplen 30 años de Canción animal, el disco que le permitió al grupo mostrar un costado más crudo y directo.

En junio de ese año, Gustavo Cerati describió a la revista Pelo cómo surgió el nombre del nuevo trabajo. Lo hizo minutos antes de abordar el avión que lo llevaría a Miami para la grabación: “Se debe en primera instancia a que es una de las canciones. Nosotros buscábamos otro. Quisimos llamarlo Tensión e integridad. En realidad creí que ese tema ‘Cancion animal’ representaba un poco la idea del disco. Los temas tienen un desarrollo, tienen una larga preproducción y todo eso”.

Canción Animal cumple 30 años

Además, detalló: “Hay una preponderancia mucho mayor de la guitarra como eje armónico. Salió así. Se supone que va a ser un proceso creativo en donde van a aparecer muchas cosas nuevas”.

El detrás de escena de las canciones

Luego de una extensa gira de presentación de Doble Vida – con shows en distintos puntos del país y de Latinoamérica – Soda Stereo se tomó un descanso. Cerati arrancó a componer lo que sería el próximo trabajo. Instalado en su departamento de la Avenida Alcorta, el cantante y guitarrista compuso las nuevas canciones que grabó en un demo, con una portaestudio Tascam y una MPC, donde registró los primeros ritmos. Muchas tardes, Zeta Bosio lo visitaba para descubrir las nuevas ideas.

Soda en Vélez, el 23 de enero de 1990: comenzaba el Año Animal.

“Ensayamos muchas horas para lograr un nuevo sonido de la banda y esa dedicación derivó en un disco rockero con mucha actitud. Sentíamos que estábamos haciendo un gran disco. Resolvimos las canciones en poco más de un mes y decidimos ir a registrarlas en Miami, a un lugar legendario de los ’70 donde habían grabado Bob Marley, Bee Gees, ABBA y AC/DC, Criteria Recordin Studios que estaba ubicado en North Miami, un poco alejado de South Beach”, describió el bajista en su libro, Yo conozco ese lugar.

Esas canciones representaban un regreso a las fuentes, a la música de principios de los ’70. Con guiños a grupos como Pescado Rabioso, Color Humano y Vox Dei, entre otros. Quedaron de lado los grandes arreglos y apareció un sonido crudo, directo, con riffs de guitarras al frente acompañadas por una base contundente.

En este disco, Gustavo Cerati se nutrió de la música que escuchó en su infancia y adolescencia. “Pude incorporar elementos que son como citas a la música que uno siente, y que no tiene tanto que ver con las épocas, por lo menos no de una forma tan consciente. Entonces hay temas que rompen con la manera en que yo componía”, definió el artista en una entrevista a la revista Musiquero.

Soda llegó al estudio con los demos de temas como “(En) El séptimo día”, “Cae el sol”, “Un millón de años luz”, “Entre caníbales”, “Sueles dejarme solo”, “Té para tres”, “Hombre al agua”, “Canción animal” y “De música ligera”. Daniel Melero se sumó a la comitiva, donde también estaban Adrián Taverna y Mariano López como parte técnica para ayudar a Cerati en la composición y arreglos de las canciones.

Zeta Bosio, Gustavo Cerati y Charly Alberti posando antes de grabar "Cancion Animal" (Foto: revista Pelo).

“Con Daniel trabajamos básicamente las letras y también una cuestión conceptual del álbum. Estuvo en ‘Hombre al agua’, ‘Canción Animal’ y ‘Cae el sol’. Tenemos casi 12 temas, de los cuales haremos una selección de nueve o diez para la confirmación definitiva de la placa”, describió Gustavo Cerati a la revista Pelo. También destacó el trabajo de Pedro Aznar: “Hizo arreglos más de tipo de coros, pero tampoco es tan específico. De golpe le pido que mire los temas y que haga cosas, y después yo quiero ver qué pasa con eso”.

La grabación del disco

Los músicos se instalaron en los estudios Criteria a principios de junio. Alquilaron un departamento, con tres habitaciones grandes y una cocina en un condominio cercano a la autopista 95. “Nuestra intención era conseguir un disco directo, pero igualmente nos tomamos el tiempo suficiente como para experimentar”, describió Zeta Bosio.

Fue una grabación muy agradable y relajada. Hay discos que cuestan un poco más. Acá todo salió mucho más rápido. Por ejemplo, ‘De música ligera’ es la primera toma de batería. Eso es algo valioso cuando podés hacer que la primera sea la definitiva. Estábamos muy expectantes de ver cómo podíamos plasmar las ideas en el estudio”, recordó Charly Alberti.

Además, agregó: “Llegamos como siempre con los temas listos. Faltaban algunas letras que Gustavo en una noche de brillantez absoluta las escribía y venía a la mañana con ojeras y nos decía ‘las terminé’”.

Gustavo, Zeta y Charly, en otra foto de prensa de la época (Foto: revista Pelo).

Soda tuvo el estudio a su disposición. Nada quedó librado al azar. “Los técnicos norteamericanos se sorprendían por la intensidad con la que trabajábamos: podíamos estar desde las 11 hasta 23, de manera casi ininterrumpida, siempre enfocados en nuestra tarea”, contó Zeta.

Adrián Taverna, histórico operador de sonido de la banda, sostuvo que fue una grabación muy placentera. “Fuimos con las ideas muy claras de lo que queríamos hacer. La calidad de tremendo estudio potenció ese sonido que buscábamos y la pasamos muy bien. Criteria es reconocido por el trabajo de varios artistas latinos y de figuras como Eric Clapton. Los Beatles iban a grabar en ese estudio, para escapar un poco del ruido de Londres, pero se corrió la voz y se perdieron la oportunidad”.

Taverna resaltó la calidad técnica de estudio. “Tenía lo que nosotros estábamos buscando. Ya habíamos trabajado en Barbados con la mezcla de Ruido Blanco, los chicos fueron a Nueva York para grabar Doble Vida con Carlos Alomar de productor y siempre buscaban cosas diferentes. La primera idea fue de grabar Canción Animal en Los Ángeles, pero la compañía discográfica tenía un convenio muy bueno con Criteria y la verdad que era impecable. Con Mariano López nos repartimos las tareas. Yo me encargué de grabar todas las guitarras, en parte por mi afinidad con Gustavo. También me tocó hacer de chofer; teníamos una combi con 16 asientos”.

A los pocos días se sumaron el tecladista Tweety González y la percusionista Andrea Álvarez. Sobre el origen del disco, la baterista contó: “Es la relación de Gustavo Cerati con Paola Antonucci. Las canciones tomaron vida propia y las letras que tenían un significado pasaron a tener el que cada uno les da. Cuenta esa relación y ese momento que Gustavo estaba pasando, muy pasional. Ese fue el disparador y desde ahí habla de distintas cosas”.

Charly y Zeta muy concentrados (Foto: Caito Lorenzo).

“Llegué cuando ya habían grabado las partes de la batería – agrego Andrea Álvarez- y estábamos todos en un departamento. Fue una estadía muy divertida. Éramos bastantes, con los técnicos, producción y músicos. Mi función fue la de grabar la percusión y algunas voces que no eran tan fáciles. Estaban en un registro para un varón. Muchas las terminé haciendo junto a Daniel Melero. En esa época se grababa en cinta. Ahora con las computadoras es distinto. Mi aporte fue más importante en las presentaciones en vivo”.

La artista contó que en una cena en la casa de Gustavo escuchó por primera vez los demos, tema por tema. “Ese cassette fue exactamente lo que terminó siendo el disco. Ya estaba todo ensayado. Nunca imaginé que ese trabajo se convertiría en algo tan importante”.

Andrea fue la única que llevó una cámara de fotos. También recordó que en otra sala del estudio estaba grabando Julio Iglesias: “Pasaba muchas horas en el estudio, estuvo como 10 días”.

Tweety Gónzalez vivió la experiencia de Canción Animal como un paso importante dentro de su carrera. “Los demos los había hecho Gustavo en una máquina de ocho canales. Por ejemplo, en el tema ‘Cae el sol’ llevamos todos los teclados a la sala y los preparamos. Cuando llegamos al estudio tuvimos que bajarlos a la cinta. Un tema más complicado de grabar fue ‘En el séptimo día’. Es un disco muy guitarrístico”, resaltó.

Como dato curioso, el tecladista contó que en una oportunidad estaban en el estudio y a Gustavo Cerati se le cayó por accidente una gaseosa sobre la consola. “Tomamos la peor decisión de no decir nada. La Coca Cola se seca y es difícil de sacar. Nos cagaron a pedos. También usamos un piano que nos decían que había grabado Eric Clapton para ‘Layla’”.

Taverna sumó una interesante anécdota con un costado futbolístico. “Era la época del Mundial de Fútbol de Italia. Con Zeta éramos los más futboleros, el resto lo miraba de costado, y el día del partido Argentina – Brasil estábamos con muchos nervios. Cuando hizo el gol Caniggia salí gritando por todo el estudio que tenía cuatro salas donde estaban grabando otros artistas. Al final del día, cuando fuimos al estacionamiento encontramos al cantante Roberto Carlos y vimos que estaba llorando. Yo no sabía que estaba grabando en Criteria. Estuvo una semana sin ir al estudio por la depresión”.

“De música ligera”: nada nos libra, nada más queda

Canción animal tiene éxitos como “Hombre al agua”, “Sueles dejarme solo”, “Entre Caníbales”, “Té para tres” y “Un Millón de Años Luz”. Este último tema tiene una línea muy marcada de la guitarra que nació de “Tempted”, del grupo británico Squeeze. “Esa canción me partió la cabeza durante años y del que nunca me pude despegar. Es como que tocaba una fibra entraña en mí, de moverme mucho. Siempre quise hacer un tema que tuviera que ver con esa base, con esa cosa caminante que va bajando”, recordó Cerati en una entrevista con El Musiquero.

“De música ligera” fue el corte y en poco tiempo se transformó en un himno del rock en castellano, que se cantó (y se canta) por todo el continente. El tema tuvo su origen en una colección de discos Clásicos ligeros de todos los tiempos que tenían los padres de Cerati. Un riff que nació de forma instantánea y que con los años ya es un clásico.

“Nadie sabe de dónde vino. Del más allá. Fue algo mágico. Estábamos probando sonido en Morelia antes de un show, eran tipo las 18, y era una época donde estábamos improvisando ideas para Canción Animal”, recordó Zeta Bosio. “Empezaron a salir los acordes y no cambiamos la estructura del tema. La progresión es la misma, el solo es el mismo. Es el tema más sencillo. Lo más difícil de hacer en el proceso creativo es justamente esa síntesis”, agregó.

“En esta canción tuvimos dos opciones de armado. Una que fue la que salió como corte y la otra que usamos en ‘Sép7imo día’ que la hicimos en 1997 y que arrancaba con Gustavo con la guitarra. Grabamos las dos, las escuchamos y elegimos la que quedó en el disco», describió Charly Alberti sobre el hit. «Hay canciones que uno le tiene más fe que a otras y terminan gustando. La gente decidió ponerla en ese lugar y fue algo maravilloso”.

El tema tomó protagonismo el 20 de septiembre de 1997, en la despedida del trío en River, con una fuerte y emotiva versión y con el final de “Gracias totales” por parte de Cerati.

“De música ligera” también tuvo su correspondiente clip que fue dirigido por Alfredo Lois, una suerte de cuarto Soda, compañero de la facultad de Cerati y Zeta, que trabajó en anteriores videos y en la imagen del grupo. Tuvo una importante edición a cargo de Gastón Gonçalves, bajista de Los Pericos.

“Fue mi trabajo más real con animación digital. En esa época había unas máquinas Commodore Amiga que tenían unos programas de edición muy buenos que eran accesibles. A los Soda los conocía desde antes de la salida de su primer disco. Los músicos vinieron mucho a mi casa porque yo tenía un televisor binorma y podíamos ver en color las cosas que filmaban en los shows. Cuando Alfredo hizo el video pensó que estaba bueno sumar mi trabajo”, recordó Gastón Gonçalves.

“Mi trabajo en ese clip es todo lo que aparece más allá de ellos, como los fondos o los objetos agregados. Fue mi primer trabajo en un estudio. Recuerdo que estaba ubicado a una cuadra de Callao y Corrientes. Era muy grande. Estuvimos cerca de un mes trabajando en ese lugar”, agregó.

El arte de tapa

Soda Stereo siempre se preocupó por el arte de tapa de sus discos. La imagen era un factor casi tan importante como la música. Siempre contaron con la asistencia de un equipo, comandado por Lois, compañero de Cerati y Bosio en la carrera de Publicidad en la Universidad del Salvador.

En este disco aparecen en la tapa dos leones copulando, con un fondo naranja con símbolos, que generó polémica en algunos países y fue sustituida por otra muchísimo menos conceptual, con la foto de los integrantes en un fondo azul.

Cerati, en la grabación del video de "De música ligera" (Foto: Caito Lorenzo).

“Mientras la banda estaba grabando en Miami hicieron un collage con fotos de distintas revistas. Una vez que terminaban su jornada de trabajo, volvían al departamento y preparaban la comida se ponían a recortar. Recibí algunos faxes, en blanco y negro, con las distintas ideas. Se pulió la idea y con Alfredo hicimos el montaje de la tapa”, describió Caito Lorenzo.

Detalle de monitor durante el rodaje del clip (Foto: Caito Lorenzo).

El artista recordó que Gustavo trajo algunos objetos de Miami. “Él compraba distintos diseños y cosas raras. Siempre traía cosas. Nos juntamos para preparar la tapa y me definió que el colgante espiralado era Charly, ‘no ves, este es, más volátil’, me dijo. Con el objeto que era una pelota de varillas agarradas con elásticos que él había armado, la apretaba, la comprimía todo el tiempo y me decía: ‘este es Zeta, él amortigua todo en la banda y yo soy los leones’”.

“También hay una foto en una parte del álbum de ellos tres que hicimos muchas pruebas. No se trabajaba en digital y era muy difícil. Finalmente apareció una persona con un software y lo pudimos terminar”, agregó.

Caito Lorenzo y Adrián Taverna junto a algunos equipos (Foto: Caito Lorenzo).

Sobre aquellos días de trabajo y amistad, Caito Lorenzo recordó una noche muy especial: “Nos juntábamos en la casa de Zeta para ver películas bizarras. En una de ellas había un hombre que se convertía en una cosa gelatinosa. Gustavo me miró y me dijo ‘esto me dio ganas de comer un huevo frito’. Nos cocinamos 15 huevos fritos en una sartén gigante”.

Gustavo probando su guitarra y Charly cambiando un platillo antes de un show en el Gran Rex (Foto: Caito Lorenzo).

 

La gira animal

Para fines de los ’80, el trío ya pisaba fuerte por distintos países con giras multitudinarias. Canción Animal volvió a confirmar el éxito de la banda y sumó a nuevos seguidores. Soda diseñó un tour gigante, con un imponente escenario, con el mejor sonido y luces. Para trasladar toda la infraestructura hicieron falta siete camiones. Entre agosto de 1990 y mayo de 1992, el trío dio 81 shows repletos.

“Necesitábamos un contacto más fuerte con el público argentino y se decidió brindar 40 shows por las ciudades más importantes del país y por pueblos que nos quedaban de paso. Sentíamos una deuda pendiente. Nos habíamos pasado los últimos años girando mucho por Latinoamérica y poco por el país. Fue algo glorioso, una epopeya”, recordó Adrián Taverna.

La presentación oficial en Buenos Aires fue en Vélez, el 22 de diciembre de 1990. En esa oportunidad, Los 7 Delfines y Fabiana Cantilo estuvieron como soportes. Era un desafío importante para cualquier banda local tocar y llenar un estadio. Soda se había presentado en ese mismo estadio, en enero de ese año, como grupo de apertura de Tears For Fears. Aquella calurosa noche de diciembre, más de 40 mil personas disfrutaron de las nuevas canciones y del resto de los hits del grupo.

“El show en Vélez fue bárbaro, pero tuve algunos problemas con las tarimas. Estaba muy alta. Ese día decidí que me tenía que ir del grupo. No la estaba pasando bien, quería tocar más. Hacía muchas cosas en vivo, pero estaba saliendo de mi esencia musical y técnica. El trabajo con Soda era estar los siete días de la semana, las 24 horas. Todo full time y estresante”, recordó Andrea Álvarez sobre el tour.

Gustavo Cerati, al igual que el resto de los músicos, lo vivió de una forma especial, gracias al calor de los fans. “Fue el día más feliz de mi vida. El más intenso. En ese momento estaba atravesando una situación totalmente negativa: mi padre estaba delicado de salud y eso es algo muy fuerte. Más allá de todo, el hecho de estar viviendo una situación límite y al mismo tiempo estar tocando para 40 mil personas no pasa por tu vida así no más, de costado. Se puede suponer que cuando uno toca en estadios enormes y maneja cifras terribles, algo así le puede resultar natural. Nunca lo es y mucho menos si uno está tocando en su propia casa”, contó Gustavo Cerati, en una entrevista con Sí de Clarín, en mayo de 1991.

Ese mismo año, la banda volvió a tocar en Buenos Aires, pero esta vez en un lugar más chico. El trío agotó 14 teatros Gran Rex, con una imponente puesta en escena, donde repasaron su carrera con nuevas versiones de sus éxitos. Esa experiencia quedó en el disco Rex Mix (1991), que también traía remixes y un tema nuevo, “No Necesito Verte (Para Saberlo)”. “Armamos una escenografía especial, con un triángulo sobre el escenario. Con la proyección de videos y luces láser. Fue un gran trabajo de puesta en escena”, rememoró Caito. También se grabó el video de «Cae el sol», horas antes de una de las funciones.

La “Gira Animal” también tuvo una parada fuerte. Soda Stereo coronó ese 1991 con un show el 14 de diciembre, gratuito en la Avenida 9 de Julio, como parte del ciclo Mi Buenos Aires Querido II. Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti batieron récord de audiencia (300 mil personas) escribiendo un capítulo importante dentro de su historia.

El público disfrutó de temas como “Hombre al agua”, “Trátame suavemente”, “Lo que sangra (La cúpula)”, el cover de The Beatles “I Want You (She’s So Heavy)”, “En la ciudad de la furia”, “Cuando pase el temblor”, “Persiana americana”, “Prófugos” y “Sobredosis de TV”, entre muchos otros.

“El reflejo de que somos un grupo pop, pero absorbimos la cultura rock. Es donde más nos distorsionamos, pero es este disco a su vez uno de nuestros puntos más altos”, describió Cerati.

Laviola